Corría el año 1992 cuando el entonces Cardenal D. Marcelo González Martín encomendaba al sacerdote, D. Antonio Díaz-Corralejo, la cura pastoral para una nueva parroquia en lo que ahora es nuestro barrio.
El primer edificio estuvo en unos locales en el número 63 de la calle José Barcena (lo que conocemos como «el potrero») donde D. Antonio comenzó con la labor de servicio y entre tanto se llevaban a cabo las obras del actual templo colaborando en las tareas pastorales el también sacerdote talaverano D. Augusto Resino.

En 2004 el Arzobispo y también Cardenal D. Antonio Cañizares Llovera consagraba el templo tras 12 años de andadura de la parroquia, colocando en el altar mayor una gran pieza de cerámica «El Cristo de la Última Cena», creada por el autor talaverano Antonio Martín Díaz.

En 2013 el Arzobispo nombra como nuevo Párroco al liturgista Mons. Juan Manuel Sierra López, sacerdote nacido en Madrid el 6 de enero de 1963 y ordenado presbítero en Toledo el 10 de julio de 1988. compaginando el trabajo como delegado diocesano para el Rito Hispano-Mozárabe y profesor en el Instituto Teológico San Ildefonso y en la Universidad San Dámaso de Madrid tras pasar 13 años al servicio de la Santa Sede como oficial de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos

Durante los años 2014 al 2018 además de la continuar colaborando como adscrito D. Augusto en las tareas de la parroquia y para poder atender a la demanda de la misma ejercen de vicarios parroquiales nombrados por D. Braulio, primeramente D. Miguel Garrigós que compagina las labores con la Delegación de Familia y Vida del Arzobispado y posteriormente el sacerdote natural de Talavera D. Pedro Hernández de los Ríos y con la colaboración del presbítero D. Ricardo Vargas.
El crecimiento de la parroquia permite impulsar la creación de los actuales salones parroquiales que pudieron ser inaugurados en octubre de 2015 por el Arzobispo D. Braulio Rodríguez Plaza.
En 2017 se cumple el 25 aniversario de la parroquia donde el Arzobispo acompañado del Vicario Episcopal de Talavera D. Felipe Díaz-Guerra y de numerosos sacerdotes de la ciudad concelebran en una emotiva misa de acción de gracias por los frutos de este cuarto de siglo en la víspera de la fiesta de la Solemnidad del Sagrado Corazón.
En 2018, cercanos ya al centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón, la parroquia abre una nueva etapa con el nombramiento cómo párroco de la misma a D. Santiago Arellano Librada y cómo vicario parroquial a D. Javier Pueyo sacerdotes que pertenecen a la Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.



En 2021, tras el difícil año 2020 que nos trajo la pandemia del COVID’19 y por lo cual nuestra comunidad creció en las redes durante el confinamiento, se pudo realizar la consagración de la ciudad de Talavera de la Reina al Sagrado Corazón de Jesús, evento presidido por el arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro, el 12 de junio de 2021. Dicho acto comenzó en nuestra parroquia del Sagrado Corazón con la bendición del monumento al Corazón de Jesús, colocado en lo alto del campanario. Posteriormente tuvo lugar la solemne misa de consagración en la Basílica de Nuestra Señora del Prado.
El monumento es una escultura del Sagrado Corazón de Jesús de 4,5 metros de altura, situado sobre el campanario de la parroquia, y realizada por el escultor extremeño Rodrigo Espada. Es una imagen sonriente y con los brazos abiertos, hecha con una mezcla de mármol, piedra y hormigón.



Bajo esta figura, las paredes del campanario se recubren con paneles de cerámica talaverana de forma vertical, y en ellos aparecen motivos evangélicos y santos relacionados con el Corazón de Jesús


Durante estos días se animó a los ciudadanos de Talavera a unirse a la consagración y contribuir al espíritu de santidad, llenando la ciudad con la imagen del Corazón de Jesús que se colocó en balcones y carteles, de la misma forma se corría la voz en megáfono con un vehículo por las calles, invitando a la conversión de los talaveranos. Del 29 de mayo al 11 de junio se rezó la novena de preparación a la consagración en distintos templos de la ciudad.
Numerosos actos acompañaron a la preparación, como la proyección de la película «Corazón ardiente» en el colegio Joaquín Alonso, de las Misioneras de la Providencia, una exposición de arte en la Basílica del Prado sobre el Corazón de Jesús, realizada por tres jóvenes artistas, y un concierto que tuvo lugar el 5 de junio en Talavera Ferial, con las actuaciones de Hakuna, Grilex, Peregrinos de María, Naím, Siete Días y Ministerio de Alabanza.
Contents
PEREGRINOS DE MARIA
Aunque la suma Sabiduría y Bondad de Dios nuestro Creador y Señor es la que ha de conservar y regir y llevar adelante en su santo servicio este Grupo de “Peregrinos de María”, y ha de ayudar para ello, más que cualquier constitución exterior, la interior ley de la caridad y el amor que el Espíritu Santo escribe e imprime en los corazones, sin embargo porque la suave disposición de la divina Providencia pide cooperación de sus criaturas, y porque así lo manda la Santa Madre Iglesia, y los ejemplos de los Santos, y la razón así lo enseña en el Señor nuestro, es necesario que se escriban estos estatutos que ayuden a mejor proceder, conforme al espíritu de “Peregrinos”, en la vía comenzada en el divino servicio (cfr. Constituciones de la Compañía de Jesús. Prólogo, n.136).
“Peregrinos de María” (o el “Grupo Peregrinos de María”) es una asociación privada de fieles constituida en la Archidiócesis de Toledo, al amparo de lo establecido en el Código de Derecho Canónico (cfr. 299, § 1 y 2). Goza de personalidad jurídica en la Iglesia en virtud del decreto formal de erección canónica (de fecha…). La asociación se regirá por los presentes estatutos y por las disposiciones del derecho canónico vigente que le sean aplicables.
El grupo “Peregrinos de María” tiene los siguientes fines:
Como fin interno, ayudar a sus miembros a ser de María mediante una particular consagración de toda su vida a fin de vivir en amor y servicio a Cristo, Nuestro Señor para gloria de la Santísima Trinidad.
Como fin apostólico, dar la vida por la extensión del Reino de Cristo y de María en el mundo, procurando sobre todo la nueva evangelización por la difusión del conocimiento de la misericordia de Dios “que la Iglesia de manera particular parece profesar (…) y venerarla dirigiéndose al Corazón de Cristo” (cfr Juan Pablo II, Dives in misericordia 13c) y al Corazón Inmaculado de María.
COROS PARROQUIALES
Según dice san Ignacio de Loyola el hombre ha nacido para “alabar, reverenciar y servir a Dios nuestro Señor”. Esa alabanza cobra una peculiar exultación en el canto, sobre todo en el canto litúrgico. Cuando toda la Iglesia se reúne para celebrar los misterios de Cristo, y elevar las voces a Dios para darle gloria e interceder por el mundo entero; cuando toda la comunidad, siguiendo el mandato de San Pablo eleva cantos de gloria y alabanza, elevando las manos “limpias de todo pecado”, Dios recibe el suave aroma de la oración de su hijos, que se eleva como incienso en su presencia. De este modo, la Iglesia de la tierra se une a la del cielo glorificando a Dios con salmos y cánticos inspirados.
La misión del coro litúrgico no es sólo la de embellecer la celebración y hacerla más atractiva; sino la de conducir la oración de la asamblea para que sea una oración jubilosa que refleje en nuestro mundo el júbilo de los ángeles en el cielo, que no dejan de aclamar a Dios con fuerte voz: “Santo, Santo, Santo es el Señor”.
Esta función es un verdadero ministerio litúrgico, muy apreciado desde el comienzo de la Iglesia, y que ha de realizarse con un espíritu de humilde servicio, para que se consiga el fin que se pretende que es que los ojos de la asamblea vayan al Rey y Señor y no que se desvíen a los que le tributan su servicio.
Por eso, la misión del coro es motivar y sostener el canto de la Asamblea, generar un ambiente de profunda oración y recogimiento, y elevar los corazones a la alabanza. Por otro lado, el canto común une a la asamblea y le hace más consciente de ser el sujeto auténtico de la oración, más allá de las oraciones o sentimientos personales
ADORACION NOCTURNA
En la quietud de la noche, cuando el mundo se silencia y muchos descansan, nosotros velamos.
Somos un grupo de personas comprometido con la intercesión, el acompañamiento y el cuidado pastoral durante la noche, convencidos de que Dios obra poderosamente en cada vigilia.
Nuestra misión es ser luz en la oscuridad, ofreciendo oración, escucha y guía a quienes atraviesan momentos de angustia, soledad o búsqueda espiritual. Creemos que la noche no es solo tiempo de descanso, sino también de encuentro profundo con el Señor, de revelación y restauración.
Cada noche, nos reunimos para orar, atender peticiones, y mantener encendida la llama de la fe.
Somos parte activa del cuerpo de Cristo, disponibles para servir con amor, discreción y entrega.
“Por la noche alzamos nuestras manos en oración, y el Señor nos responde con misericordia.” – Salmo 134:1-2
En la parroquia hay dos grupos de adoradores, uno de hombres (San José) y otro de mujeres (Santa Margarita), que en el silencio fecundo de la noche se dejen hacer y deshacer por Ti, templen su espíritu al fuego de tu amor, contemplen tu rostro crucificado y gocen del esplendor de tu resurrección.
CATEQUISTAS
La vitalidad de una comunidad cristiana se mide por su fecundidad. Es verdad que son muchas las tareas que se desarrollan en el seno de una parroquia, pero hay una que destaca especialmente por tratarse de la tarea de «hacer discípulos»: La Iniciación cristiana.
En esta tarea es imprescindible la labor de los Catequistas que conscientes de su vocación y responsabilidad en el seno de la Comunidad Cristiana les lleva a valorar esta tarea como un verdadero ministerio dentro de la Parroquia.
Un buen número de laicos están al servicio de nuestra Parroquia. No escatiman tiempo para formarse y alimentar constantemente su sentido apostólico en los ámbitos Diocesanos y Arciprestales y poder transmitir el Evangelio y ser verdaderos animadores de la acción catequética.
MONAGUILLOS
Los acólitos o monaguillos son ministros, niños o jóvenes, que asisten al celebrante en todas las celebraciones litúrgicas y procesiones. Los monaguillos desempeñan diversas funciones en el altar con el objeto de ayudar al orden y belleza litúrgica, además de incentivar la participación, la devoción y el recogimiento de los fieles. El grupo de monaguillos puede ser una escuela de servicio, fraternidad y amistad. Además, el grupo de acólitos o monaguillos es un posible camino para hacer entrar a Dios en el corazón del niño o del joven. Al mismo tiempo, el acólito es el testigo de Jesús. Da testimonio de su fe en Jesús, no sólo dentro de la Iglesia sino en toda su vida: en la familia, en la escuela, en las actividades deportivas, etc. Para tener fuerzas para ello estará en contacto frecuente con los Sacramentos, en especial con la Eucaristía y sobre todo acudirá a la oración, todo lo cual le ayudará a mantenerse fiel al Señor.
EMAUS
Los Retiros de Emaús, o Camino de Emaús como se conoce en algunos países, es un apostolado de la religión católica que nació hace más de 30 años por una directora de Educación Religiosa llamada Mirna Gallagher en Miami. Los inicios de los retiros fueron apoyados por el padre David G. Russell, rector de la Parroquia de St. Louis. En esta parroquia comenzó todo, y fue donde se le dio forma a lo que hoy se conoce como Los Retiros de Emaús.
Los retiros tienen su razón en un pasaje de la Biblia del Nuevo Testamento; la lectura del evangelio según San Lucas 24: 13-35.
En este pasaje se menciona a un pueblo llamado Emaús que fue una localidad de Palestina. Según los datos de la Biblia allí apareció Jesús en la tarde de su resurrección, y fue en este camino hacia el pueblo de Emaús en el que dos discípulos, Cleofás junto con un segundo discípulo del que se desconoce su nombre, lograron reconocer a Jesús y sentir su presencia. Por esa razón los Retiros de Emaús llevan su nombre.
Asistir al Retiro de Emaús te dará un impulso que será del tamaño que tu corazón necesite para continuar…
«Eres tú el único residente de Jerusalén que no sabe las cosas que han pasado allí estos días» Lucas 24:18
CONSEJO PARROQUIAL
«Cada uno hemos recibido la gracia en la medida en que Cristo nos la ha dado. Cristo ha constituido a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los fieles, en función de su ministerio, y para la edificación el cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo, en su plenitud.» (Efesios 4,7.11-13).
El Consejo Pastoral Parroquial (CPP) es una forma de colaboración, diálogo, participación, discernimiento, corresponsabilidad de los fieles en la vida pastoral de su Iglesia en comunión con su Párroco.
Esta colaboración está contemplada en el Capítulo VI del Código de Derecho Canónico: “el consejo pastoral, que preside el párroco y en el cual los fieles, junto con aquellos que participan por su oficio en la cura pastoral de la parroquia, presten su colaboración para el fomento de la actividad pastoral.” (CDC, nº 536).
El Consejo Pastoral está formado por los sacerdotes implicados en el desarrollo de la Pastoral (miembros por razón del cargo) y laicos representantes de los distintos grupos parroquiales (miembros elegidos).
LIMPIEZA
El Templo también necesita unos cuidados.
Igual que cuidamos y limpiamos nuestra casa, la Parroquia necesita de nosotros. Sin este grupo de limpieza tendríamos nuestra CASA un poco sucia y descuidada.
Estas personas comprometidas en servir al Señor, ejercen una labor fundamental y nos prestan a todos los miembros de la comunidad, de forma voluntaria, un servicio impagable dedicando parte de su tiempo en mantener limpio el templo y las instalaciones de la parroquia.
Si estás con ganas de ayudarnos te esperamos. Realizan su tarea normalmente una vez por semana.
Toda ayuda siempre es muy AGRADECIDA.